Cómo mejorar la concentración en niños y adolescentes con TDAH
Uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos padres y educadores es ayudar a los niños y adolescentes con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) a concentrarse y aprovechar al máximo sus capacidades. Este trastorno no solo afecta al rendimiento escolar, sino que también puede impactar su autoestima, su vida social y sus relaciones familiares.
Afortunadamente, con las estrategias adecuadas, podemos ayudarles a canalizar su energía y a centrarse en las tareas diarias. En este artículo, te comparto técnicas prácticas y herramientas que pueden marcar una diferencia en su desarrollo académico y personal.
1. Entender su mundo: empatía y comprensión
El primer paso para ayudar a un niño con TDAH es entender que no actúa «así» porque quiere. Muchos estudiantes quieren concentrarse, pero les cuesta mantenerse en una tarea por mucho tiempo. Es clave que padres y educadores abandonemos frases como: “¡Deja de distraerte!” o “No te esfuerzas lo suficiente”, porque solo alimentan su frustración.
En su lugar, adoptemos una actitud más empática:
- Escucha lo que les cuesta: Pregúntales cómo se sienten cuando intentan concentrarse.
- Asegúrate de validar sus emociones: Reconocer que tienen dificultades hace que se sientan apoyados, no juzgados.
Una frase tan simple como: “Sé que te resulta difícil, pero estoy aquí para ayudarte” puede ser transformadora para su autoestima.
2. Crea una rutina clara y estructurada
Los niños y adolescentes con TDAH se benefician enormemente de la estructura. Les ayuda a anticipar lo que viene y a organizarse mentalmente. Aquí algunas sugerencias:
- Crea horarios visuales: Un calendario con colores, dibujos o iconos puede ser más efectivo que un horario escrito solo con texto.
- Divide las tareas grandes en partes pequeñas: Por ejemplo, si tienen que hacer un trabajo de clase, divide el proceso en “investigar”, “escribir la introducción” y “hacer el borrador final”.
- Marca tiempos específicos para cada actividad: El uso de temporizadores o aplicaciones como Focus To-Do les ayuda a gestionar mejor su tiempo.
3. Minimiza las distracciones
La concentración es como un músculo: requiere esfuerzo, pero también necesita un entorno adecuado para desarrollarse. Crear un espacio de estudio libre de distracciones es fundamental:
- Evita la sobreestimulación: Un escritorio limpio, sin juguetes cerca, sin dispositivos electrónicos innecesarios, puede marcar una gran diferencia.
- Cuidado con el ruido: Si el entorno es ruidoso, prueba con auriculares que reduzcan el sonido o con música suave que favorezca la concentración (música clásica o sonidos binaurales funcionan muy bien).
- Tecnología controlada: Evita tener el móvil cerca mientras hacen deberes, salvo si lo necesitan para la tarea específica. Apóyate en aplicaciones como Forest o Stay Focused.

4. Establece descansos estratégicos
No podemos pretender que un niño con TDAH se concentre durante horas sin pausa. Su cerebro funciona de forma diferente y necesita descansos más frecuentes.
La técnica Pomodoro, por ejemplo, es ideal:
- 25 minutos de trabajo enfocado
- 5 minutos de descanso breve
- Tras 4 sesiones, un descanso más largo de 15 minutos
En los descansos, deja que se muevan, salten o hagan ejercicios físicos. El movimiento ayuda a liberar parte de su energía acumulada y permite retomar la actividad con mayor claridad mental.
5. La importancia de la motivación
Los niños con TDAH tienden a rendir mucho más cuando sienten que la actividad tiene un propósito interesante o está vinculada a algo que disfrutan. Busca formas creativas de mantener su motivación alta:
- Gamifica las tareas: Convierte los deberes en juegos, donde cada pequeño avance signifique ganar puntos o recompensas.
- Aplica refuerzos positivos: Felicita sus logros, por pequeños que sean. “¡Te has concentrado 10 minutos sin distracciones, qué bien!”.
- Haz que sientan curiosidad: Relaciona las tareas con algo que les interese. Por ejemplo, si ama los dinosaurios, usa ejemplos de historia relacionados con ellos.
6. Actividad física y descanso adecuado
El ejercicio es uno de los grandes aliados para mejorar la concentración. Estudios han demostrado que ayuda a reducir la hiperactividad y mejora la función ejecutiva del cerebro. Recomiendo:
- Actividades como el deporte en equipo o la natación.
- Ejercicios de respiración profunda y mindfulness: Solo 5 minutos al día pueden hacer una gran diferencia.
Además, asegúrate de que duermen las horas necesarias.
El sueño afecta directamente la capacidad de concentración, así que una rutina nocturna relajada será clave.
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